Llevamos en el corazón

a la naturaleza y a los ani



El ser humano es con su cuerpo una parte de la naturaleza y tiene la responsabilidad por el cuidado y mantenimiento de la madre Tierra, la portadora de la vida. Toda la Creación con sus animales, plantas y minerales lleva en sí la fuerza de Dios, que la mantiene. Por eso la Regla de Oro «Lo que no quieras que te hagan a ti, no se lo hagas tampoco tú a nadie», es válida también para los animales.
Los niños y jóvenes en Las Escuelas Sofía, Aprende conmigo para la vida universal practican por ello la protección activa de la naturaleza y de los animales.

Exploran juntos la naturaleza con sus diferentes espacios vitales y aprenden a amarlos, por ejemplo en los numerosos proyectos de la Fundación Gabriele Internacional, que están orientados a la Tierra de la Paz, en el corazón de Alemania. Ellos suministran alimento a los pájaros en las casetas-comederos o construyen casetas de anidar, que se colocan en los bosques. Cuidan a los animales, posibilitándoles que terminen su vida sin una intervención prematura. Aprenden a tratar de forma natural y amorosa a los animales y viven aventuras en la naturaleza. También durante las horas de clase, los alumnos y alumnas se ocupan una y otra vez de la protección de la naturaleza y de los animales.


Alimentación vegetariana

Una contribución activa en la protección de los animales, de la naturaleza y del clima es también la comida vegetariana, que cada día se cocina fresca en la escuela. Pues quien se alimenta básicamente de cereales, verdura, ensaladas y fruta hace algo bueno tanto para sí mismo y su salud, como también para los animales, el planeta Tierra y el clima. Los niños y jóvenes se informan –e informan a otros– sobre la alimentación sana y no contaminante, así como sobre el cultivo ecológico y pacífico de la tierra. Y al cocinar juntos, las chicas y los chicos comprueban que: ¡la protección del clima sabe bien!

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